“Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta.Estoy esperando la casualidad de mi vida”

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Cuando sabes que no podrás ser feliz en un lugar, es momento perfecto para marcharse.

Da lo mismo dónde, hay que comenzar a caminar.

Perderse siempre es mejor que quedarse.

3,14

Me preguntaste por qué me costaba tanto perdonarte.

Es que me diste justo en el corazón del lenguaje, y ya sabes cuanto creo en las palabras.

Me diste justo en el centro de la poesía.

Buscaste asesinar utilizando, manipulando, y mintiendo con todas las palabras que alguna vez te presté.

Me ha costado años reconstruir la casa del lenguaje,

Imaginas yo pudiera perdonarte y construirnos? Se suicidarían mis palabras. Moriría la casa del lenguaje, y qué sería de mi sin todos esos caminos que me devuelven a casa.

“Las palabras son sagradas, buen amigo”

A veces el tiempo pasa…

A veces se detiene en los recuerdos, y es un hijo de puta el tiempo porque siempre se detiene en los recuerdos

A veces creo que todo lo cura, a veces quiero vivir todo muy rápido, a veces quiero detenerlo

A veces paro un poquito, miro atrás y lloro, lloro a gritos, como la niña que siempre llevo adentro, y cargo como mochila de sueños, lloro porque no encuentro el sentido a la existencia, lloro porque me pesa la muerte y la vida, lloro porque no comprendo el dolor de los niños, lloro porque yo también me perdí a los 9 y porque me gustaría poder devolverme y decirme que ya crecí y que la defendí con la vida, que la amo más que a todas las cosas del universo y que no permití que nadie le hiciera daño nuevamente.  Lloro porque me la paso vagando.

Lloro porque tuve que despedirme un día, y porque siempre estoy a un hilito de dejar de existir.

Porque a pesar de que di mi vida para que los niños que amo rieran, igual los terminé llorando en la despedida.

Lloro porque me duele el mundo en donde los niños que quieren vivir se mueren y yo que me quise morir a los 9 tuve que permanecer con vida para hacerme coleccionista de nostalgias.

Recuerdo todos sus detalles, todos esos días, recuerdo el momento exacto en que dejaron de existir,

me falta el aire, se me nublan los ojos, me duele la sangre, me tiemblan las piernas. Vuelvan un día por favor.

Todos los lugares en los que amé profundamente ahora son cementerios.

Todas las risas que existieron, ahora no son ni ecos.

Todas esas miradas, todas esas risas de niños.

Todas las bromas y ese lenguaje que inventamos.

Toda yo me hice valentía, toda yo quedó desparramada en el suelo.

Me morí un poquito, quería acompañarlos, quería seguir riendo. Me equivoqué tanto…

`PROMESA

Me prometiste a los 15 años que no te ibas a morir, había muerto recién tu compañero, nos abrazamos en dolor ¿Lo recuerdas?

Debes recordarlo.

Me prometiste que no te ibas a morir durante muchos años porque sabías que no iba a poder soportarlo.

Recuerdalo por favor.

Recuerda que me hiciste una promesa ese día en que casi nos morimos de pena.

Han pasado unos meses de todo eso, todavía no podría soportarlo. Soy egoísta con mi dolor, recuerdalo.

Recuerda que no sé qué pasaría conmigo si me tengo que quedar aquí y despedirte de esta existencia.

Recuerda que ya no sé como quedarme.

Y si te tienes que ir, si de verdad te tienes que marchar, por favor, no te lleves tanto de mi, no me queda mucho para sobrevivir.

Me prometiste que no me ibas a provocar ese dolor de morirte.

Me lo prometiste. Manu,  RECUERDALO.